martes, abril 17, 2007

Réquiem por un Claxon

La poesía es el
chiclocentro de la literatura
.
Ruy Feben.


“Estoy hasta la madre de la puta irreverencia”, me dijo Ruy Feben hace algunos meses cuando los dos traíamos varias chelas encima. Decidimos entonces llevar la frase a la posteridad y adoptarla como parte del manifiesto que nunca vamos a escribir, pero fue apenas hace unos días con el cierre (¿crónica de un fin anunciado?) de su mítico blog Claxon, cuando me di cuenta que el asunto iba en serio.

Hace algunos años Feben me explicó qué era un blog y me enseñó a usarlo (salta a la vista que nunca aprendí del todo, pero la única culpable de ello es mi dislexia congénita), así nació “en cursivas” y este post es el primero -y probablemente el único- en el que escribo a título personal y no escondido detrás de un narrador medio mamón o de un yo poético que se rasga las vestiduras.

El Claxon era una de mis lecturas cotidianas y obligadas, disfrazándolo de “blog personal”, Rodrigo Díaz llevaba su literatura a la red bajo la tutela y la pluma de Ruy Feben. Sus textos, a veces políticos y sociales o montados en el día a día, fueron siempre reflexivos y antisolemnes… Rodrigo pensaba y leía, y discutía, y luego Ruy Feben se metía a bañar y se ponía a escribir a carcajadas dejando claro que la intelectualidad de sobremesa se ha convertido en una plaga y la literatura “erudita” en un laberinto cuya única salida es la ironía y el desenfado sistemático.

Leí muchos buenos textos en Claxon, los mejores para mi gusto, fueron los que escribía un Ruy Feben enojado y medio activista; y los que escribía Rodrigo a modo de literatura cibernética (de gran calidad hay que decirlo), como la novela de El Chafle de Fanfurrias (treinta capítulos con treinta voces distintas), o el dibujo de un antihéroe latinoamericano que más tarde moriría trágicamente bajo las llantas de un microbús.

Rodrigo es mi amigo y Ruy mi compañero de letras, compartimos un blog donde escribimos a dos plumas una novela que está en pañales y hace a mi psicólogo ganar muchísimo dinero, y una antología de cuentos que muy probablemente nunca vamos a publicar… En fin, la intención de este post sólo era hacerle un pequeño (y bastante enredado) homenaje a Claxon y reconocer íntegra la deuda que este blog tiene con las letras de Ruy Feben.

Rodrigo asegura que aún hay Feben para rato, yo también lo creo y probablemente ocurra más pronto de lo que él mismo piensa, no creo que el Dr. Díaz pueda controlar por mucho tiempo a su Mr. Ruy…

1 comentario:

Rodrigo dijo...

Muchas gracias, maestro... ni qué más decir.

(quede aquí registro único de Rodrigo Díaz firmando algo en la web, por primera y, sin duda, última vez)